EL TITULAR DE CONACYT SE IMPONE METAS BAJAS PARA GANAR BONOS. JUAN CARLOS ROMERO HICK, EN GUANAJUATO SE SIRVIÓ CON CUCHARA GRANDE
Por Israel López Chiñas
El último atraco. Más de 74 millones de pesos se aplicaron bajo el amparo de la ley de manos limpias blanquiazul para bonos. No hay vuelta de hoja, Juan Carlos Romero Hicks, es responsable directo de una burocracia obesa, del excesivo gasto y pago de bonos en el gobierno del estado, antes aplicó su recetita a la Universidad de Guanajuato. El titular del CONACYT, amén de acomodar la norma, aprobó de última hora, un decreto, para la liquidación de funcionarios, a su manera; en ese otro proyecto se gastaron más de 72 millones de pesos.A pesar de contar en sus alforjas con la mayor cantidad de dinero en la historia de Guanajuato para hacer gobierno, el grupo romerista y el exgobernador, no cumplieron con sus obligaciones, dejando el trabajo a medias, de paso se impusieron metas bajas frente a la problemática estatal. Se optó en el sexenio de Romero por el gasto para altos ingresos y criminales bonificaciones antes de asignar el dinero a la mejora de la vida de los guanajuatenses.
Así el ex gobernador, al cierre de 2006, aplicó a la medida de su ambición la norma que le diseñaron en el Congreso estatal para darse bonos, la Ley para el Ejercicio y Control de los Recursos Públicos para el Estado y los Municipios de Guanajuato. Con ese instrumento legal y siguiendo líneas de Evaluación al Desempeño Institucional del Poder Ejecutivo, Romero Hicks, se asignó 68 mil 737 pesos; Hugo Baca Gazca que era su secretario, se llevó 41 mil 744 sólo por contestar teléfonos pues la agenda la llevaba el propio Charly; J. Guadalupe Enrique Ayala, su coordinador de asesores, también alcanzó 41 mil 744 pesos; esos dos tipos de compañía, fueron liquidados y ahora están en el CONACYT.
El decreto 278 de agosto 2006, días antes de la entrega del cargo y la Ley de Manos Limpias iniciada por la bancada del Partido Acción Nacional, sirvieron al académico, y hoy, gracias a la política, es el coordinador de programas científicos del país, se usaron más de 150 millones de pesos para gustos y favores.
Israel López Chiñas, quien recuerda a la mayoría en el Congreso Local, panista, derogando la entrega de estímulos por el escándalo Romero Hicks y alcaldes de su partido, cree que el caso que debiera de revisarse, es el de Rafael Alberto Díaz, ex jefe de Comunicación Social, pues fue liquidado, agarró un bono por más 41 mil pesos y sigue tan campante pidiendo incremento salarial como jefe de la Unidad de Televisión de Guanajuato, Canal 4.
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