Sinfonía
del Fauno
Etapa
II
64
Por:
Israel López Chiñas
La
aparente cuestión única. Los dolores se fueron sumando para
que en unos años el territorio guanajuatense sobresaliera por su alto grado de inseguridad
y violencia, para colocarse en los primeros lugares entre los estados de
nuestro país. A pesar de la multiplicación de problemas sociales y los “indicadores
macroeconómicos”, superiores a la media nacional, el Estado de Guanajuato se ha
estancado ante la carencia de un sistema de seguridad pública que le permita un
pleno desarrollo. Por los hechos violentos, la resolución de problemas como salud,
educación, empleo “bien remunerado”, vivienda, transporte, etc., están sujetos a
lo más urgente que la autoridad estatal municipal y federal, no “sabe” cómo proveerla:
la seguridad.
Efectos
anexos a la carencia. Las búsquedas de respuestas al
problema identificado como el fundamental, ha impedido no sólo la atención a
otras cuestiones que laceran la población de los 46 municipios, sino también la
ausencia de las ideas claras sobre el futuro. Las campañas políticas por cargos
de elección, por lógica también han dependido del asunto más apremiante, el
cual tratan por cierto con ligereza, por la falta de datos precisos para su resolución;
los gobiernos, estatal y municipal, conocedores de la urgencia, han erigido su
defensa negando la información pública, la cual guardan como un
preciado tesoro para permanecer en el poder. Los datos estadísticos
mínimos, dudosos o tratados al arbitrio,
integran la base de la oposición.
El
resultado de la ansiedad. Ante la falta del
proyecto puntual que motive a la población y a recrear la esperanza que existen
soluciones a los problemas de inseguridad y violencia, vinieron los tratos
inmediatistas a las otras cuestiones marginadas. La pobreza que ha
caracterizado a nuestro país, encontró carta de naturalidad en la entidad con ciudades
medias desarrolladas y en el último lustro, mejorada con plan nacional de
atracción de capitales internos y externos, que acabó de definir su rostro
pujante, aunque contradictoriamente con los mismos dolores de otros estados en
el país, y lo peor, sin la seguridad requerida.
SESIÓN PARA CATATÓNICOS. Y se
“autocalifican” bien. Los debates armados por la autoridad electoral, el
IEEG, no han servido debido al acartonamiento e intención de proteger a los
abanderados del partido en el poder estatal así como a los municipales, no están
reflejando ni siquiera una idea clara de la entidad que gobierna el panista
Miguel Márquez, quien trae vela prendida para ser relevado por su delfín, Diego
Sinhué. No hay magia ni secreto en el proceso para renovar la gubernatura, congreso
local y ayuntamientos, donde los opositores e independientes, cuelgan de los
oficios de las redes tejidas por el PAN-Poder. El debate leonés sirvió al alcalde que busca reelegirse, Héctor López
Santillana, para autocalificar con nueve, casi diez, la seguridad que provee
su policía; el tache se lo otorgó hoy,
el crimen organizado al tirar en la calle un cuerpo destrozado.
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