LA ESPERANZA PRIISTA POR LA ALTERNANCIA VA MINANDO. HASTA
PROCESOS INTERNOS SUFRE LAS CONSECUENCIAS EN EL PRI DE GUANJUATO
Por: Israel López Chiñas
De la siembra. Desde los tiempos en que Arnulfo Vázquez Nieto mandaba
en el PRI de Guanajuato de forma irrestricta, se recreó la costumbre de llamar
al priista
con prestigio para presidir la Comisión de Procesos Internos (CPI), facultada
de arbitrar para que los ungidos cumplan con las formalidades y exigencias del
procedimiento. Con todo y la fama algunos de los árbitros han pasado tragos
amargos que no les inhibió en volver a participar y con esa autoridad moral
consolidar los poderes al interior del PRI; ahora esos priistas prestigiados,
empezando por Ramón Aguirre ya sienten lo duro y tupido.
Hora del parto. El advenimiento de Juani complicó la tarea de la comisión
porque olvidaron la exitosa práctica de llegar consensuados a las asambleas; ahora alguien
dio el manotazo para suprimir las declaraciones de principios, programas de
acción y los estatutos. Para su desgracia Aguirre Velázquez, ave de
tempestades, aceptó presidir la comisión para el 2012, en el que La ley de la
Selva ha sido poca cosa y la cantidad de priistas esperanzados va a la baja; muchos
pierden la fe en la alternancia del poder en Guanajuato que hasta antes de Juan Ignacio
Torres Landa, les parecía al alcance de la mano.
Adiós al terciopelo. Mientras Aguirre y los miembros de esa comisión de
procesos revisaban sobre sus posibles renuncias puesto que habían sido
exhibidos, la lucha por el poder y por las candidaturas se recrudecían; las
partes se conflictuaron de tal manera que tienen poderosos arsenales para lastimar
las honras más acrisoladas. Ramón que aceptó el rudo trabajo ha comenzado a sufrir
las consecuencias de encarnizada lucha. No pocos priistas extrañan al delegado “El
negro” Santillan que por lo menos oía, cuyo talante era menos “basto” que su
sucesor, el oaxaqueño que en poco tiempo llenó su hígado.
SESIÓN PARA CATATÓNICOS. Una falta se propaga. En
la sucursal del PRI, Guanajuato, existe la incapacidad de la nomenclatura por reconocer
a sus militantes como la gracia de la justicia cuyo valor es parte esencial de
sus principios, por eso a nadie extraña que Felipe Calderón continuamente viole
la constitución, él también siente desprecio por la carta magna en sus partes
sustanciales, está en contra debido a su ideología conservadora. Por cierto,
Ramón Aguirre tiene una averiguación abierta en calidad de inculpado y se
piensa que su trabajo en el PRI, pudiera estar concluyendo en unos días.
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