¿CAMINO A LA INVOLUCIÓN? VA LA CUARTETA DE PRESIDENCIABLES POR LA BENDICIÓN DE MÁS DE 120
OBISPOS Y ARZOBISPOS DEL CEM
Por: Israel López Chiñas
Por una licencia. Lo que en un principio fue solo en Guanajuato, hoy es en la
República entera, convertida en laboratorio político donde las
trasnacionales desean sustituir de pleno derecho a los gobiernos formalmente constituidos;
el advenimiento de la derecha al poder en el país, abrió de par en par las
puertas para que el Cambio no fuese evolutivo sino involutivo. Con la pasarela
montada por los arzobispos y obispos de México, a fin de explorar a los presidenciales, se pasa de las reuniones chocolateras a una invitación para poderles dar la bendición.
Deseo de pertenencia. Esto inició con la presión neoliberal, y ¡Oh! paradoja,
el ejemplo del retroceso contra la separación de las iglesias y el Estado
Mexicano, lo ofreció José López Portillo; de ahí en adelante los mandatarios se
esforzaron por volver sus ojos hacia Europa cuando el propio Jolopo realizó un viaje
al pueblo de sus ancestros para encontrarse con sus lazos familiares. Todo ello
es el indicativo de que la Malinche campea en las altas esferas de la política,
finanzas, negocios y en varios encargados de la educación pública que añoran la
dependencia -aunque sea- de España para no verse huérfanos.
De candidatos endebles. Los conservadores apuntalados por el mundo unipolar quieren
regresar a los españoles la tutela
perdida en 1821, comenzando la involución histórica, con el arribo de
Juan Pablo II al país a invitación de Jolopo. Hoy la Conferencia del Episcopado
Mexicano (CEM), más de 120 obispos y arzobispos, llevan a la pasarela los presidenciales. En un régimen de derecho regido por la
democracia política, existe el mismo derecho de hacer comparecer en pasarela a cualquier
dignatario que hubiere transgredido la carta magna.
SESIÓN PARA CATATÓNICOS. El veredicto insuperable.
La separación entre el poder temporal y el llamado espiritual, tiene por finalidad
que ambos puedan coexistir en paz en un mismo territorio y con la misma
población, a pesar de estar regidos por órdenes jurídicos diferentes. El
constituyente ya sometió al orden jurídico a los poderes fácticos, al promulgar
en 1917 la norma fundamental vigente; así el Estado debe de tener capacidad
para autodeterminarse y autolimitarse con el fin de poder cumplir un proyecto de nación
independiente.
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