Por Israel López Chiñas
Ora sí me creció la cola por andármela jalando. Ni Ling ni Villanueva y compañía tienen razón, la Ley de Acceso a la Información Pública de Guanajuato debe de ser ubicada en el casillero nacional con el número 11, tomando como base la fecha de su aprobación. El lugar 29 de 33 en que la ubican los expertos Perla Gómez y Ernesto Villanueva o en el séptimo donde la releva Alfredo Ling Altamirano, es parte de la revisión de la posibilidad de acceder a la información pública, pero se carece del análisis de lo mero principal, el seguimiento de su aplicación en la realidad.
La norma adquiere sentido en lo real y de ahí la necesidad de reformar, adicionar, etc., pues ninguna ley puede por sí misma alterar la conducta de sujetos obligados. Por otro lado, es menester señalar que cuantificar contenidos de las normas deviene de un método arbitrario porque asignar un número a un referente para obtener un porcentaje, poniéndolo muy barato, es una bronca; aunque Gómez y Villanueva sí develan su demanda, servir de referentes para las reformas de las mala leyes.
La encuerada. Lo más curioso del debate sobre la Ley de Acceso a la Información Pública de Guanajuato, iniciado con los datos que ofrece el libro-informe Indicadores de Transparencia y Reforma al artículo 6º Constitucional, es que uno de los autores, Ernesto Villanueva, tuvo el pleno conocimiento del proyecto de iniciativa que el gobernador Juan Carlos Romero Hicks como Poder Ejecutivo, envió al Congreso local, y fue la aprobada el 18 de julio del 2003.
En tanto Alfredo Ling, presidente del Consejo del Instituto Estatal de Acceso a la Información Pública, como parte de la mayoría panista en la Quincuagésima Octava Legislatura, aprobó la iniciativa del Ejecutivo que conoció Villanueva. Alfredo Ling, con la creación de la ley se apuntó un buen punto a favor, debido a que contuvo como pastor de legisladores del PAN, por 2 años 4 meses la iniciativa de Ley de Acceso que ingresaron los diputados del PRI, Miguel Montes y Martín Ortiz, el 19 de marzo del 2001.
SESIÓN PARA CATATÓNICOS. Mientras Alfredo Ling sirve a los gobiernos panistas para ocultar bajo velos de la reserva, confidencialidad e inexistencia la información que la sociedad exige conocer y Ernesto Villanueva en develar lo feo, lo bueno y malo de leyes en la materia, se les recuerda, a los personajes, que tuvieron su gran oportunidad de mejorar la norma del estado de Guanajuato. Y la Ley de Archivo qué, instrumento base para la integración de la base de datos, entró en vigor la semana pasada.
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