lunes, mayo 07, 2007

Radio Pasillo 07 de Mayo de 2007

EL PUEBLO DESNUDO DE MÉXICO, HABLÓ AL MUNDO DEL PRESENTE LIBERTARIO Y DEL PASADO TAPIADO POR VALORES EXTRANJERIZANTES


Por Israel López Chiñas


En el supuesto de que los nudistas de este 6 de mayo del 2007, decidieran reunirse para recordar el hecho en un año o en otro tiempo pero sin el permiso de hoy ¿cuál sería la respuesta del Estado mexicano? Por lo pronto ya nadie les quita lo bailado pues satisficieron un deseo erótico en masa y coincidieron para un fin.

Qué hay más igualitario, a los ojos, que la desnudez del cuerpo que despoja al dueño de cualquier atisbo de riqueza o vanidad y que, a lo sumo, habla en su color, olor o descuido, dejando sólo espacio a la proyección de la cultura que pueda expresar desde su mente. Tal vez por eso la experiencia de la fotografía masiva de los encuerados mexicanos, para Spencer Tunick, fuese… única.

Como nunca antes, el fotógrafo, encaró la condición humana al encontrarse con la singularidad nacional mexicana, que aglutinó, grandilocuente como lo es México, en la majestuosa Plaza de la Constitución, 20 mil mujeres y hombres que posaron para la inmortalidad entre edificios que hacen los poderes del Estado y de la Iglesia, a los que por esta vez no se les cayó ni una piedra ante el cato de libertad que trituró de un bocado el espacio mojigato.

Hoy, el desnudo de 105 féminas figuradas como la Frida Kahlo, la excomulgada, reafirman el interés del extranjero, esta vez llamado Tunick por un México, que hoy, de nuevo se convulsiona entre búsqueda y afirmación de libertades civiles, y la censura de quienes quieren ser sus amos. La lucha política que desde la capital del país tiene eco en la provincia, la metrópoli, insistente sede de ambos mundos, se demuestra que el marketing político de Marcelo Ebrard, sirve para realizar tareas atrevidas, alejándolas de la crítica feroz como al populismo del Peje López Obrador.

El arranque de este siglo arrojó a la sociedad mexicana a la caza de definiciones y estilos encarando al poder. Los encuerados del 2007 emergen así, desafiantes y serenos, juguetones incluso, ante el silencio de marchas de 1968 que desnudaron el autoritarismo, o la desnudez sorda, cruel, desfigurada, de cuerpos muertos tendidos tras el terremoto de 1985, mientras el olor fétido de la corrupción gubernamental envenenaba el alma nacional.

Israel López Chiñas, quien pendiente de la fotografía, miró por una cerradura cómo la mega-encuerada, superó el pudor ancestral de los mexicanos, tapiado por valores del extranjero, cree que este domingo, los cuerpos mexicanos hablaron, gritaron al mundo, de un pueblo de búsquedas, de su pasado y origen indio, como de su presente de búsqueda de lo libertario.

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