Por Israel López Chiñas
El PAN, un partido con problema existencial porque hoy todo es psicogénico. Los blanquiazules están somatizando y empiezan a perder sentido de ubicuidad, pues no pueden mamar y dar de topes. O sea, no pueden ser gobierno y a su vez tener su instituto político de oposición; son. aunque no lo vislumbren debido a sus anteojeras, poder en el país.
La integración de un Consejo Nacional que en el próximo año elegirá al presidente nacional del partido conservador, ha colocado a los panistas en estado de conflicto. No saben hacia dónde jalar, puesto que lo mismo quieren ser parte de una administración pública para disfrutar de sus mieles, que mantenerse en la militancia activa opinando a su gusto.
Manuel Espino Barrientos, dirigente nacional panista, con la fuerza de los Fox, desde Vicente y Marta hasta Carlos Abascal, ex secretario de Gobernación, está convirtiendo la conformación del consejo y control del partido, en estado de sitio, complicando y negándole apoyos a su presidente, Felipe Calderón, que trae colgado San Benito de espurio.
El PAN es el partido gobernante en México y el fantasma del régimen priísta no tiene porque asustarlo, su misión es la vigilancia de que se cumpla su proyecto de Nación, pero estando en el poder, no haciendo distancia del presidente Calderón, a quien aún le hace mella la falta de credibilidad en el arranque del sexenio. Espino, ante el riesgo de perder poder, es mártir que reclama la presencia de Los Pinos en lo que considera negocio exclusivo y hace la escandalera.
Israel López Chiñas, quien está entendiendo que a Manuel Espino le cuesta trabajo aprenderse la tonada, del poder, PODER, cree que la actitud del presidente panista tiene su origen en la estructuración de su aparato psíquico, estuvo bebiendo solamente del pragmatismo, le falta ideología para una visión de largo alcance.
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