LA LEY DE SOCIEDADES EN CONVIVENCIA RECONCILIA Y DETONA EL CAMBIO CULTURAL QUE LIBERA A LAS BUENAS CONCIENCIAS
Por Israel López Chiñas
Hay si tú (I see two, en ingles: yo veo dos). Las libertades y derechos civiles ganan una batalla más en nuestro país. Al entrar en vigor la Ley de Sociedades de Convivencia en la ciudad de México, se reconoce hoy, ante el Estado, una realidad del mundo moderno, los seres humanos conviven y adquieren derechos y obligaciones comunes más allá de la fórmula del matrimonio. Legar, cuidar, sustentar sin casarse, vale. Norma perseguida pero que no fue abortada.Atacada con virulencia por los mismos de siempre, los ministros de la Iglesia Católica y conservadores, incluido el PAN, la nueva legislación no regula en exclusiva uniones entre personas del mismo sexo, homosexuales pues, como quieren hacer ver algunos, su peligrosidad consiste en que garantiza el derecho a la herencia, salud y la manutención por acuerdo mutuo, entre personas que en la sociedad así lo deseen y convengan; por tanto, deseo de darse un gusto.
En un país donde los ciudadanos con esfuerzo cada día le ganan espacios a las arcaicas figuras de poder del pasado, medioevo, haciendo valer derechos humanos en esencia, la Ley de Sociedades de Convivencia del Distrito Federal, permite que haya lugares de libertad en el país porque en Coahuila también rige una legislación similar, mientras se libra otra batalla, la del derecho de la mujer de tener o no un hijo tras la concepción, asistida por el Estado y bajo el cuidado médico legal. El derecho de la fémina a decidir sobre su cuerpo, al aborto luego de la toma de conciencia.
La Ley de Sociedades de Convivencia permitirá la seguridad patrimonial de quienes viven en concubinato, amasiato o divorciados, pero impedidos por la ley a casarse antes de un año, a los enfermos que deciden dejar sus bienes a quienes les cuidaron sin ser su familia y muchos casos más. Una ley que sanará heridas entre nuestra sociedad.
Israel López Chiñas, quien recuerda que la ley capitalina tiene madre, la Ley de Pacto Civil del Estado de Coahuila, cree que las normas, a pesar de la puntada de considerarlas una especie de Epístola de Ocampo, para los matrimonios de homosexuales, proporcionan beneficios similares de las parejas de heterosexuales, por ello y por mucho más, este tipo de leyes: no importa que nazcan chatos con tal de que resuellen bien.
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