ROUND DE SOMBRA ENTRE CALDERÓN Y BUSH. EL PRIMERO QUE DEBE APROVECHAR EL MEXICANO PARA QUE NO LE SUCEDA LO MISMO QUE A FOX
Por Israel López Chiñas
A propósito de México y los Estados Unidos, Octavio Paz, el Nobel de Literatura 1990, en su Laberinto de la Soledad, hacia la comparación de estas naciones, de las que dijo: la Hermosura harapienta frente a la Hecha de precisión y de eficacia. Desde diferentes sectores y ámbitos que se aborde, la relación bilateral entre los representantes de los dos países, muy a pesar de la cercanía, es harto compleja. El presidente Felipe Calderón Hinojosa se encontrará por la noche al rostro del imperio, cuando reciba en la blanca Mérida, Yucatán, al presidente de los Estados Unidos, George W. Bush. Primera reunión, entre un gobernante con un poco más de cien días y otro que trae un pie en el estribo.El estadounidense, agobiado por las secuelas por su afán intervencionista en Irak y Afganistán, jaqueado realmente por el liderazgo demócrata en la cámara de representantes que ofreció sacar las tropas norteamericanas de los territorios a más tardar en 2008, le hará saber a Calderón Hinojosa, los alcances de su interés por México. Bush no contará con su fiel aliado, el Fox de las instituciones degradadas, el dicharachero del comes y te vas que anda por el mundo arrastrando la cobija. El presidente de los Estados Unidos, tendrá que cambiar la receta, pues aquello de mi amigo en casa de doña Mercedes, está desgastado.
En la primera visita de Bush a México, en rancho San Cristóbal, donde Vicente Fox, entre su locuacidad, pretendía situar a su gobierno como aliado, cuatísimo, del imperio yanqui y de paso obtener un arreglo migratorio que nunca llegó, se mira a la distancia como el interés de la Unión Americana por su vecino, de quien solamente ve problemas de seguridad y económicos.
La visita de George W. Bush por cinco países de América Latina, buscando el contrapeso al avance de la izquierda, dando más cooperación a sus aliados, Brasil y Colombia, del que puede darle a México, a quien no le negará que la barda continúa con todo y redadas, plantea a Felipe Calderón un dilema sobre la manera de posicionar su novel administración ante intereses de un gobierno republicano, que empezó a oler las elecciones del 2008, donde la pieza principal del ajedrez gringo, será Irak.
Israel López Chiñas, quien espera que la primera respuesta de Calderón a Bush, sea protestar por el estado de sitio de la blanca Mérida, y posteriormente amarrar los acuerdos migratorios más urgentes, a fin de que a Don Felipe, al que le devolvió la seriedad a la figura presidencial, no le pase lo mismo que su antecesor, quien espero sentado su reforma estadounidense.
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