EL PERÍODO QUE LOS MEXICANOS REQUERÍAN PARA COMPRENDER LO REALIZADO HASTA EL SEXENIO DEL CAMBIO. 2006, UN AÑO POR LA CONCIENCIA
Por Israel López Chiñas
Negociaré con quien quiera negociar. La frase con que inició Felipe Calderón Hinojosa su mandato sexenal, marca el sino de la actitud presidencial desde el poder, frente a una sociedad en conflicto ante el derrumbe de la credibilidad de sus instituciones electorales; el estancamiento de su economía, polarizándose la riqueza y la pobreza; el irresponsable foxismo en permanente campaña aún tras su fracaso en imponer la candidatura presidencial de Marta Sahagún y el constante intento desde las grandes empresas por usar los medios televisivos para dirigir la política, sin espacio para la democracia.Negociaré con quien quiera negociar. Cita que evoca desdén al otro, al adversario, antes que la comprensión de una necesidad inmediata en México, cicatrizar a la sociedad a través de grandes pactos políticos, económicos y sociales que reinserten al país con una paz social que sea justa económicamente para cada mexicano. La democracia tiene como requisito indispensable la coexistencia y la tolerancia entre diferentes, por minoritarios que sean.
2006. La democracia mexicana hizo crisis. Montada en instituciones que no evolucionaron al ritmo de las demandas de la sociedad, el sistema electoral que es la simiente del poder en el México moderno, se desfondó, pues no pudo contener legalmente la guerra sucia entre los tres principales contendientes por la primera magistratura del país, Roberto Madrazo Pintado por la Alianza por México, Andrés Manuel López Obrador, por la Alianza por el Bien de Todos y Felipe Calderón por el PAN. Y al final, entre un mar de dudas, entregó al pueblo mexicano la realidad de un presidente constitucional deslegitimado ante un sector de la sociedad que le rechaza y que opta, ante lo que considera un fraude, un despojo, tener su propio presidente legítimo en la figura del Peje López.
Guanajuato no fue ajeno a la intensa batalla por el poder. El PAN, con casi tres lustros en la Gubernatura, hizo del territorio la sede de la batalla final contra la izquierda en esta elección del 2006. Blindó su estructura e hizo de su candidato a Juan Manuel Oliva Ramírez, un hombre de partido que desplazó al empresario Javier Usabiaga Arroyo, el delfín foxista para el estado. Al frente, su enemigo natural el PRI había logrado la expectativa de dar la lucha con otro hombre de partido, Wintilo Vega Murillo, que avanzaba en las encuestas. Sin embargo, de pronto y sin razón suficiente, pues alegó diferencias con su dirigencia por las candidaturas al Senado, Vega Murillo reeditó la escena de 1991, cuando Ramón Aguirre dejó colgado de la broncha al PRI y entregó al poder al PAN durante el salinato, al hacer el llamado Wintilazo, renunciando a la candidatura a media campaña y sin recursos al tricolor.
La poca fuerza del candidato emergente, Miguel Ángel Chico Herrera, dirigente del partido hasta ese momento, completó antes del día de la jornada electoral una derrota anunciada del priísmo, y aseguró la victoria de Oliva Ramírez, quien al tener libre el camino, enfocó entonces su operación a dar los miles de votos que necesitó Felipe Calderón en su lucha contra el Peje López, con el pleno respaldo de Juan Carlos Romero Hicks, que usó la Gubernatura para respaldar al candidato blanquiazul y de paso, calificar para la posición que hoy ostenta, la dirección del CONACYT entre la molestia y la decepción de la comunidad científica del país que no lo acepta como encargado de definir las políticas de las investigaciones científicas y tecnológicas.
2006. LOS TIEMPOS NACIONALES
El año comenzó mal. En febrero la explosión en la mina de Pasta de Conchos, Coahuila, con la muerte e incumplida recuperación de los cuerpos de 65 mineros, demostraron las pobres condiciones de vida de la clase trabajadora, atrapada entre la depredación de la economía de libre mercado, la corrupción y el nulo compromiso del gobierno saliente de Vicente Fox para hacer valer las leyes laborales, preocupado más por debilitar al movimiento obrero independiente, como una pieza más de su deseo de intervenir en la sucesión presidencial y eliminar a sus adversarios políticos en la lucha por el poder.
Los posteriores hechos en la siderúrgica Lázaro Cárdenas, donde el gobierno federal reprimió y asesinó a mineros que se oponían a que metiera las manos el foxismo en su sindicato, acabó por manchar de sangre un sexenio que en el 2000 prometió cambios y consolidación democrática.
El PRI que al empezar el 2006 aparecía en el segundo lugar de las encuestas y con serias probabilidades de alcanzar la Presidencia de la República, en un regreso trabajado en las entidades tras perder Los Pinos seis años antes, se colapsó ante la ambición desmedida de sus facciones, que hicieron pedazos su credibilidad al exhibir la corrupción de uno de sus precandidatos, Arturo Montiel Rojas, y dejar el abanderamiento del partido en manos de Roberto Madrazo, en tela de juicio por haber usado la burocracia del PRI para imponer su candidatura. El 2 de julio, el electorado despreció las prácticas más oscuras del priísmo y le dio un vergonzoso tercer lugar, que hizo que perdiera las mayorías camarales y muy lejos de Los Pinos.
El PAN, con una lucha interna tenaz entre los doctrinarios que pusieron a Felipe Calderón como su abanderado y Santiago Creel, prencandidato del oficialismo foxista y del Yunque, que había ganado la mano un año atrás imponiendo a Manuel Espino como dirigente panista, encontró en la candidatura del michoacano la estabilidad en sus filas y pronto, ante el desplome tricolor, el cobijo del gran capital para enfrentarse a una renovada izquierda.
Andrés Manuel López Obrador, el candidato del PRD y luego de la Alianza por el Bien de Todos, junto con PT y Convergencia, que había soportado los duros embates del foxismo que no lo quería de candidato, punteo casi todo el proceso electoral, pero la unificación de sus adversarios en su contra, con todo el poder económico, político y mediático que eso representó, más los errores en su propia causa por no consolidar terreno y no contar con una estructura partidaria sólida que le apoyara, provocaron su derrota, pues llegó al final entregando su ventaja histórica y provocando el escenario de duda ante Felipe Calderón, a quien el IFE y luego el TRIFE le dieron el triunfo sin limpiar la elección, pues no hubo conteo voto por voto y casilla por casilla. Al final declaró su presidencia legítima e hizo del juarismo su bandera.
2006. El 2 de julio el país se partió, entre la frustración social que representó el pobre papel de la selección nacional argentinizada de LaVolpe en el mundial de Alemania y la elección que dejó a López Obrador y a Calderón Hinojosa con casi 15 millones de votos cada uno, con apenas por doscientos mil votos de ventaja para el panista, pero entre muchas irregularidades que judicializaron el proceso y llevó el resultado final dos meses después con el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que negó el conteo de cada papeleta de nueva cuenta, que hubiera dado legitimidad absoluta al ganador. Resonó así la petición del conteo voto por voto, casilla por casilla.
Oaxaca, estado de cultura milenaria que acumula oprobios contra su población india y pobre además, desde el poder, terminó por incendiarse. Maestros y movimientos sociales agrupados en la APPO, exigieron la salida del gobernador Ulises Ruiz, sin embargo, la inamovilidad de éste y el recrudecimiento de su aparato represor, ante la inacción federal, terminaron provocando los graves enfrentamientos entre ciudadanos y poder que se extiende hasta este mes.
La llegada de la Policía Federal Preventiva y detención de centenares de manifestantes y dirigentes del movimiento, con repliegue de la APPO, pero con la permanencia de Ulises Ruiz en el gobierno de la Antequera, no han servido para solucionar los problemas que originaron el conflicto. Hoy está latente el problema, y trascenderá el año para de nuevo inscribirse en tema nacional en el 2007; incubado por incosteabilidad de su presencia, se ha retirado la PFP. La demanda de rezonificación del magisterio oaxaqueño, a fin de obtener un salario mejor, sobrevive a los asesinatos y las detenciones de los apistas y los enfrentamientos.
GRUPO GUANAJUATO CEDE LUGAR EN LA FEDERACIÓN A LOS PERSONAJES; LA ENTIDAD ES SEMILLERO BLANQUIAZUL
Felipe Calderón, presidente electo, fue arropado por el grupo Guanajuato, que le invitó a la toma de posesión de Juan Manuel Oliva como gobernador, al amparo de una mayoría panista, el nuevo elefante azul, que propone y dispone en el Congreso del Estado. Cortesía de una clase que a lo largo del sexenio disfrutó del poder presidencial de Vicente Fox Quesada, pero que no pudo hacer mucho por Guanajuato, pues su obra principal, el proyecto en el Río Verde, que daría agua a León no se ha concretado. El grupo Guanajuato que encabezó la pareja presidencial en la Federación, ante la falta de consolidación, tuvo que ceder su espacio a José Ángel Córdoba y a Eduardo Sojo, pero como parte de una entidad pionera de los panistas en el poder.
2006. LOS VISOS DEL NUEVO AÑO CON EL NUEVO ROSTRO DEL PAN EN EL PODER
El primero de diciembre, Felipe Calderón protestó como presidente, tras una semana de forcejeos entre perredistas y panistas, que tomaron la tribuna del Congreso de la Unión, muestra de la división política imperante en México. Las imágenes de violencia llegaron a todo el mundo, pero a fin de cuentas la mesura privó y Vicente Fox dejó el poder y salió por la puerta de atrás, símbolo de la degradación de la vida institucional que se dio en el sexenio. Su última frase de resonancia popular pasó a la historia, Yo puedo decir cualquier tontería, total, ya me voy, que se sumó a la legendaria, ¿Y yo por qué?
Felipe Calderón Hinojosa al tomar el poder, se cobijó en la institucionalidad del Ejército del pueblo, en general en las fuerzas armadas, sutileza para hacer saber que es gobierno, y activados en la lucha contra el narcotráfico con el Teatro de Operaciones en el estado de Michoacán, que resulta tremendista con el pendiente de ser efectiva, pero son señales al fin del nuevo orden mexicano.
Por otro lado, con los mosqueteros de Wall Street, al mando de su secretario de Hacienda, Agustín Carstens Carstens, ha ejemplificado que la ortodoxia económica sigue al mando en México, fielmente reflejada en el presupuesto negociado para el 2007, la primera asignatura trabajada por el mandatario, quien ha dejado para los otros años sus propuestas estructurales.
La reforma fiscal, que también se apresta para el año próximo, es una buena oportunidad para poner orden en la casa, pero también para fincar las bases de una nueva política energética que no sólo exprima a PEMEX, sino que la impulse como una riqueza mejor administrada.
El nuevo presidente, que ha probado ya la fuerza de la oposición en el presupuesto 2007, tendrá que comprender que para poder sostener la democracia no se necesitará de la lealtad de las fuerzas armadas, sino de la inteligencia necesaria para pactar con las oposiciones en dos proyectos sustanciales para gobernar, primero una reforma integral que profesionalice la administración pública federal y segundo las bases para una reforma de Estado que permita estabilidad y seguridad a cada uno de los actores políticos de que en este sistema... todos caben.
Israel López Chiñas, quien no pierde las esperanzas de que los mexicanos, incluido los que viven allende las fronteras que dieron al mundo un ejemplo de lucha por la dignidad con sus movimientos en los Estados Unidos, cree que el PAN ya tiene que darse cuenta de que ejercer el poder no significa ignorar al resto; al PRI le toca aprender a ser oposición finalmente y el PRD, recuperar lo que ganó en las elecciones pasadas y dejar de ser rémora en el sistema para poder acceder al poder público dentro de la legalidad.
La Reforma del Estado, tampoco deberá olvidar que los grandes poderes fácticos como son el económico y el mediático, tienen que sujetarse a reglas, por el beneficio de todos. Los mexicanos necesitamos que la inteligencia al fin sea utilizada en los mandos políticos, en donde la legalidad y la equidad sean metas alcanzables en cada acto de gobierno.
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